Atleta bikini fitness, de 59 años , madre de 5 hijos y mujer en menopausia que decidió vivir esta etapa con fuerza, consciencia y bienestar.
A mis 59 años, sigo entrenando, cuidando mi alimentación y, sobre todo, escuchando a mi cuerpo.
No porque quiera parecerme a quien fui a los 30, sino porque entendí que cada etapa necesita una forma distinta de cuidarse.
Cuando el cuerpo cambia, el enfoque también debe cambiar Como muchas mujeres, viví cambios hormonales, cansancio, dificultad para regular el peso, alteraciones del sueño y esa sensación frustrante de “hacer todo bien y aun así no ver resultados”.
Ahí comprendí algo clave:
la nutrición y los hábitos que funcionan antes de los 40 no siempre sirven después.
No se trata de comer menos, entrenar más ni castigarse. Se trata de comer mejor, moverse con intención y crear hábitos que se puedan sostener en el tiempo.